Un ETF es un fondo de inversión que cotiza en bolsa como una acción. Con una sola compra te llevas trozos de decenas, cientos o miles de empresas. Es barato, sencillo y transparente. Por eso se ha convertido en el vehículo estrella del inversor particular.
El nombre viene del inglés: Exchange-Traded Fund, fondo cotizado en bolsa.
Cómo funciona una ETF
Imagina que quieres invertir en las 500 mayores empresas de Estados Unidos. Podrías comprar acciones de las 500 una a una (imposible en la práctica), o comprar un ETF del S&P 500. Ese ETF tiene, por dentro, exactamente esas 500 acciones en su proporción de mercado.
Cuando el índice sube un 1%, tu ETF sube (más o menos) un 1%. Cuando baja, baja igual. Simple.
Por qué a los inversores les gustan tanto
- Diversificación instantánea. Con un ETF global puedes tener 1.500+ empresas de 40 países en una sola operación.
- Comisiones muy bajas. Los ETFs indexados cobran entre un 0,05% y un 0,30% anual, frente al 1,5%–2% de muchos fondos activos.
- Transparencia. Sabes exactamente qué contiene tu fondo cada día.
- Liquidez. Se compran y se venden como acciones, en horario de mercado.
- Fiscalidad predecible. Al vender pagas plusvalías, como con cualquier acción.
Diferencia entre ETF, fondo de inversión y acción
Para no liarnos:
- Acción. Un trozo de una única empresa (Apple, Iberdrola, etc.).
- Fondo de inversión "clásico". Un vehículo con muchas empresas dentro, pero que se compra y se vende una vez al día al valor liquidativo, y suele tener comisiones más altas.
- ETF. Como un fondo, pero cotiza en bolsa en tiempo real y suele tener comisiones mucho más bajas.
Tipos de ETFs
La familia es enorme, pero para simplificar:
- ETFs indexados de renta variable global. Los "todo en uno" que replican un índice muy amplio (MSCI World, FTSE All-World, etc.). Son la base de casi cualquier cartera pasiva.
- ETFs de índices regionales o sectoriales. S&P 500 (Estados Unidos), Euro Stoxx 50 (Europa), Nasdaq 100 (tecnológicas), etc.
- ETFs de renta fija. Bonos del gobierno, corporativos, etc. Sirven para bajar volatilidad.
- ETFs temáticos. IA, energía limpia, ciberseguridad, robótica... Suelen tener comisiones más altas y son más volátiles.
Cómo elegir un ETF
Cuatro cosas importan mucho, casi todo lo demás es ruido:
- Qué replica. Prefiere índices amplios y baratos si estás empezando.
- TER (comisión anual). Cuanto más bajo, mejor. Un 0,20% es razonable, un 0,80% ya es caro para un producto indexado.
- Tamaño del ETF. Evita los muy pequeños (menos de 100M €). Los grandes tienen menos riesgo de cerrarse.
- Acumulación vs distribución. Los ETFs de acumulación reinvierten los dividendos (mejor para largo plazo y para diferir impuestos); los de distribución te los pagan.
Ejemplos populares
Sin ser recomendación, algunos nombres que se oyen constantemente:
- Vanguard FTSE All-World UCITS ETF (VWCE) — mundo entero en un solo ticker.
- iShares Core MSCI World UCITS ETF (SWDA / IWDA) — 23 países desarrollados.
- Invesco S&P 500 UCITS ETF (SPXP) — el S&P 500 clásico.
- iShares Core Global Aggregate Bond (AGGH) — bonos globales, para bajar la montaña rusa.
Riesgos que debes conocer
- Riesgo de mercado. Si el índice baja, tu ETF baja. Un ETF diversificado no puede ir a cero (haría falta que todas las empresas del mundo quebrasen), pero puede caer un 30–50% en una gran crisis.
- Riesgo de divisa. Si compras un ETF que invierte en Estados Unidos, estás también expuesto al dólar frente al euro.
- Tracking error. Pequeñas diferencias entre lo que rinde el índice y lo que rinde tu ETF.
¿Y cómo sé si mi cartera de ETFs tiene sentido?
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