Un ETF es un fondo de inversión que cotiza en bolsa como una acción. Con una sola compra te llevas trozos de decenas, cientos o miles de empresas. Es barato, sencillo y transparente. Por eso se ha convertido en el vehículo estrella del inversor particular.

El nombre viene del inglés: Exchange-Traded Fund, fondo cotizado en bolsa.

Cómo funciona una ETF

Imagina que quieres invertir en las 500 mayores empresas de Estados Unidos. Podrías comprar acciones de las 500 una a una (imposible en la práctica), o comprar un ETF del S&P 500. Ese ETF tiene, por dentro, exactamente esas 500 acciones en su proporción de mercado.

Cuando el índice sube un 1%, tu ETF sube (más o menos) un 1%. Cuando baja, baja igual. Simple.

Por qué a los inversores les gustan tanto

Diferencia entre ETF, fondo de inversión y acción

Para no liarnos:

Tipos de ETFs

La familia es enorme, pero para simplificar:

Cómo elegir un ETF

Cuatro cosas importan mucho, casi todo lo demás es ruido:

  1. Qué replica. Prefiere índices amplios y baratos si estás empezando.
  2. TER (comisión anual). Cuanto más bajo, mejor. Un 0,20% es razonable, un 0,80% ya es caro para un producto indexado.
  3. Tamaño del ETF. Evita los muy pequeños (menos de 100M €). Los grandes tienen menos riesgo de cerrarse.
  4. Acumulación vs distribución. Los ETFs de acumulación reinvierten los dividendos (mejor para largo plazo y para diferir impuestos); los de distribución te los pagan.

Ejemplos populares

Sin ser recomendación, algunos nombres que se oyen constantemente:

Riesgos que debes conocer

¿Y cómo sé si mi cartera de ETFs tiene sentido?

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