Allfunds es, en la práctica, un mayorista B2B de fondos. Su cliente no eres tú: son las gestoras que quieren que sus fondos se vendan en muchos bancos, y los bancos y plataformas que quieren ofrecer fondos de terceros sin firmar un contrato distinto con cada gestora del mundo. En España convive con otros tubos parecidos, sobre todo Inversis, y con acuerdos directos entre un banco y unos pocos socios preferentes.

El problema que resuelve es aburrido y caro si lo haces a mano. Un banco español que quiera distribuir un fondo de BlackRock domiciliado en Luxemburgo necesita operativa: órdenes de entrada y salida, papeles entre entidades, clases de participaciones. Multiplica eso por cientos de gestoras y miles de fondos, y aparece el sentido de un mayorista. Allfunds pone la tubería. El banco se engancha una vez y, a partir de ahí, puede ofrecer (una parte de) ese catálogo a sus clientes particulares.

Tú no te haces «cliente de Allfunds». No tienes usuario. No pagas una cuota mensual. Cuando en la app de tu banco ves un fondo internacional, es muy posible que la orden viaje por esa tubería sin que el nombre Allfunds aparezca en tu extracto. Si el banco te vende un fondo de casa —CaixaBank AM en Caixa, Santander AM en Santander—, Allfunds no entra: el grupo ya tiene la gestora dentro y el margen se queda en el grupo.

De dónde salen sus ingresos

Allfunds cobra un peaje sobre el volumen que transita por la plataforma. Lo paga la gestora, no tú: no tienes usuario ni cuota mensual a tu nombre. En los informes públicos del grupo, el margen de plataforma anda en torno a unos 3 puntos básicos a nivel global (alrededor de 3,0–3,4 en el primer semestre de 2026). No hay una cifra publicada «solo España», así que no la inventamos.

Tres puntos básicos son 3 euros al año por cada 10.000 euros que pasan por el tubo. Es poco comparado con un TER del 1,50% —los gastos anuales del fondo: 150 euros sobre esos mismos 10.000—. Por eso Allfunds no es el villano del precio que pagas. Es fontanería. El recorte gordo, cuando lo hay, está en la comisión de gestión y en la retrocesión al banco.

Conviene no mezclar las tuberías. La retrocesión es otra cosa: si la clase de participaciones lleva trailer, la gestora devuelve una parte del TER al distribuidor (tu banco). Allfunds cobra por ser el tubo que conecta gestora y banco. El banco cobra, cuando la clase lo permite, por colocarte el producto. Tú pagas ambas cosas de forma opaca, porque salen del valor del fondo, pero no son el mismo cobro ni el mismo destinatario.

No es un supermercado de 200.000 fondos

Allfunds, como plataforma, puede dar acceso a un catálogo enorme. Eso no significa que en tu sucursal veas ese catálogo. El banco decide una lista corta de socios. Negocia condiciones, retrocesiones, marca blanca, formación para la red. Un ejemplo público: Unicaja heredó el acuerdo de Liberbank con JPMorgan y, en 2025, Unigest firmó alianzas preferentes con BlackRock, Allianz GI y Candriam. El mayorista facilita que esos fondos se puedan operar; quién aparece en la pantalla del empleado lo decide el banco.

Por eso «asesorarte un fondo de terceros» no es lo mismo que un mercado abierto. Es una selección. Puede haber buenos productos en esa lista. También puede haber, sobre todo, los que dejan margen. Distinguir el tubo (Allfunds) del que elige qué viaja por el tubo (el banco) es la única forma de entender la factura.

Un ETF comprado en Trade Republic, MyInvestor o DEGIRO no necesita esta tubería. Ahí la puerta es el bróker y la bolsa. Allfunds es, sobre todo, el mundo del fondo de sucursal y de las plataformas de banca privada que siguen operando por suscripción a valor liquidativo.

Contenido informativo. No constituye asesoramiento financiero personalizado. Invertir conlleva riesgo de pérdida de capital. Las cifras de ejemplo salen de documentos públicos (KID, CNMV, informes de las propias empresas) y pueden actualizarse.

¿Por qué te contamos esto?

Porque cuando te «asesoran» un fondo, casi nunca ves esta cadena. Mony no custodia ni vende fondos. Queremos que sepas quién cobra qué.

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